EL BARCO DE OSEBERG

 

Si alguno de vosotros lectores sigue nuestra revista EL ASTILLERO, recordará que en uno de sus primeros números alguien me insinuaba que este barco le hacía gracia. Pues bien, aquí estamos, manos a la obra.

Se trata de un modelo de Billing Boats, de los que llaman de “Dos Estrellas” para el constructor experimentado. Yo más que eso los consideraría para el constructor imaginativo, por que su manual es bastante pobre, críptico y poco claro (pavor me da pensar como será el de los modelos tres estrellas).

 

¡Eso si, está en español, hay que reconocérselo!

 

Si bien me quejo del manual, el contenido de la caja solo tiene un pero, y además es un pero muy chiquito, ya que es sobre todo una cuestión de gustos y de costumbre. Se trata de los accesorios, los “fittings” como los llaman algunos iluminados que no saben traducir; son de plástico, bien acabados, eso si.

 

El resto del material hasta ahora no tienen pega alguna (quizá la madera es un poco blanda, pero eso también es cuestión de gustos) de hecho esta bien cortado, suficiente cantidad y una agradable sorpresa: La verga del mástil está ahusada de fábrica, con lo que ese trabajo me lo ahorro.

 

Una cosa que si hay que tener en cuenta es el tamaño de la maqueta: es bastante grande. La ventaja es que no es muy voluminosa, y con esto quiero decir que la arboladura más el casco no ocupan mucho. La eslora es de 86 cm y la manga (entendida como el ancho que ocupa la maqueta) es de 21 cm si los remos se dejan como indica el manual, y bastante más si se colocan en su sitio.

 

No pretendo que esto sea un paso a paso de los que hace Pady, por que yo no tengo tanta paciencia, así que en su lugar iré añadiendo fotos a medida que el niño vaya creciendo y os contaré las dificultades con que me he encontrado y como las he resuelto, ¡si es que he podido, claro!.

 

Podéis encontrar información y fotografías de lo más interesantes, del proceso de localización, recuperación y traslado de este barco en la siguiente dirección: http://www.khm.uio.no/utstillinger/oseberg/indexE.html

 

Una ventaja importante de este barco es que realmente existe, y está en un museo, lo que hacemos es bastante real.

Veamos un poco de historia sacada del Museo de Historia Cultural de la Universidad de Oslo acerca del barco:

 

El barco de Oseberg fue encontrado en un gran túmulo funerario en la granja de Slagen en Vestfold y excavado en 1904. El barco fue construido a alrededor de 815-820 Año de Cristo y fue usado como un navío durante muchos años antes de su utilización como un barco de entierro para una mujer prominente que murió en 834. La mujer fue colocada en una cámara funeraria en la sección de popa. Al lado de ella se halló el cuerpo de otra mujer, posiblemente un criado, así como sus bienes más valiosos.

Bajo el barco se encontró una gruesa capa de arcilla azul, mientras el túmulo es si fue cubierto de césped. Esto explica el estado excelente de preservación del barco y otros objetos de madera, cuero y textil. Con muy pocas excepciones, estos son objetos que nunca sobreviven en las tumbas del período Vikingo.

El túmulo debió ser expoliado en tiempos antiguos, lo que explica por qué no fueron encontrados en la tumba ninguna joya u otros objetos de oro y plata.

El barco, construido de roble, tiene 22 metros de eslora y 5 metros de manga. Las 12 tracas que lo forman fueron aseguradas con cuñas de hierro.

El barco fue diseñado tanto para el remo como para la navegación. Con una vela cuadrada de aproximadamente 90 metros cuadrados, podría alcanzar las velocidades de más de 10 nudos.

La traca superior tenía 15 agujeros para los remos. Un juego completo de remos fue incluido en el mobiliario funerario.

El timón estaba colocado a popa y sobre el lado de estribor

No hay fotos anteriores del proceso de construcción por que no es nada complicado ni nada que no hayamos visto con anterioridad. Simplemente hay que fijarse ien en las instrucciones, y en el plano escala 1/1 y el resto es ponerse manos a la obra.

 

A la gente de Billing Boats se le ha ocurrido una idea que en principio parece muy útil, consistente en montar una estructura muy simple par mantener el barco razonablemente equilibrado y evitar reviros.

 

Tenéis que pensar que se trata de una estructura muy grande y bastante flexible, por lo que las guías que proponen, tanto lo que veis en esta fotografía y en la siguiente, como su utilización anterior, sin la parte central y con unas maderas sujetando la quilla perfectamente alineada, trabajan en este sentido.

 

En principio el kit me está gustando, aunque pienso que lo podían haber hecho algo menor, en una escala 1/32 o 1/48, por citar dos bastante frecuentes.

 

No es tanto una crítica como un comentario, ya que siendo como es un barco relativamente simple, en escalas menores se podría haber trabajado bien y con el mismo nivel de detalle, sin tener una maqueta tan grande. Además en caso de haber utilizado una escala 1/32, que es una escala muy estándar,  se podrían haber utilizado los vikingos de la colección de Miniaturas Andrea. ¡Una pena.¡

Comienzo a entracar el barco, y cada vez estoy mas impresionado con sus creadores. Las tracas viene troqueladas en unas planchas muy finas, como de 1,5 mm.

 

Son planchas de contra chapado de unas cuatro capas, lo que las hace flexibles y resistentes.

 

E troquelado está hecho con láser, y excepto en una de las planchas en que la madera está un poco quemada, no hay peros que poner.

 

Además es de reseñar que el troquelado se ha hecho dando la forma adecuada a las tracas para que se adapten a las curvas de un barco de estas características.

En esta fotografía puede apreciarse la estructura interior del modelo.

 

Los listones que van desde la segunda cuaderna a proa hasta la penúltima a popa, establecen la línea por la que irá la cubierta.

 

En el centro se puede ver una pequeña plataforma sobre la que habré de colocar una estructura que servirá de fogonadura del mástil.

 

Hasta aquí lo que podemos llamar la obra viva del Oseberg. Quedan tres tracas en cada costado pero realmente estas formaran los costados, al menos en la parte más ancha del barco.

 

Como se puede apreciar, dado que llevo 9 tracas colocadas y quedan 3 por situar, el total son las mismas 12 tracas del barco original del museo. Es decir, que han reproducido bastantes detalles de la realidad. No se ve esto muchas veces en los fabricantes.

Aquí tenéis la obra viva a la vista. La verdad es que el tingladillo no ha sido difícil de hacer, gracias sobre todo a la forma que traían las piezas de fábrica y a la flexibilidad de las mismas, que ha permitido que adopten todas las curvas necesarias.

 

Eso si, si alguien va a empezar este modelo, que se haga con todas las pinzas de plástico que pueda encontrar, pues le van a hacer falta para conseguir que todas las tracas asienten bien unas sobre otras.

Antes de continuar, es el momento de aplicar una buena capa de cola blanca en el interior para asegura la estructura, ya que aunque he conseguido que queden bien cerradas unas tracas sobre otras, en muchos casos la superficie de contacto es una línea muy fina, y dado que el barco sigue siendo susceptible a la torsión, es fácil que se despeguen.

 

Seguramente cuando esa capa de cola fragüe, el conjunto quedará más firme.

 

¡Pero ya va teniendo el aspecto de un barco vikingo!

 

 

Como se puede apreciar el trabajo está bastante adelantado.

 

Ya he teñido el casco, de color nogal con tinte al agua. En la foto no se aprecia pero queda un color fantástico. Además se ve la veta de la madera.

 

También voy avanzando en la tablazón de la cubierta. La madera no me gusta., es demasiado blanda y clara (¡Va por ti Ángel!).

 

 

De todas formas lo del color se arreglara. Lo de la madera no tiene arreglo por que la solución ideal sería hacerlo con manzonia, pero no me apetece ir a comprarla. Así pues nos apañaremos con lo que tengamos.