FORMACION E INFORMACION
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CONSTRUCCION DEL CASCO CON CUADERNAS Y TRACAS (cont.) |
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Modelado del esqueleto del casco |
Una vez fijadas y encoladas las cuadernas a la falsa quilla y terminada completamente la cubierta con todos los fragmentos ajustados en toda la extensión de aquella (incluso en las zonas comprendidas entre las cabezas de la cuaderna) el conjunto que tendremos en la mano, aunque no es todavía un casco completo, presenta todas las características del esqueleto de casco al que solo falta cubrir con el forro (tablas del casco que dan al exterior) para que el barco tenga su apariencia final. Este esqueleto tiene sin embargo, en este momento, un inconveniente fundamental y este es que el perfil de cada cuaderna es aún perpendicular a la extensión o plano de la cuaderna misma, de modo que el conjunto de la extensión imaginaria que será el volumen exterior del casco, se nos aparece como una sucesión de escalones (distanciados por los intervalos entre cuadernas) imposible de forrar, o sea cubrir, con las tracas, es decir con los listones longitudinales que forman (encolados entre si y clavados a los perfiles o cantos de las cuadernas) el caparazón externo del casco. |
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Para que este recubrimiento sea posible, es necesario que los perfiles exteriores de las cuadernas, o sea sus cantos, desde la cuaderna mayor o maestra hacia proa, y desde la cuaderna maestra hacia popa, sufran un rebaje, modelado o ajustado de tal manera que, en lugar de formar una sucesión intervalada de escalones, con ángulos de 90 grados en relación con el plano de la cuaderna, formen una línea curva continua (real en los cantos de la cuaderna; imaginaria en los intervalos) que permita encolar sobre ella las sucesivas tracas del forro, de tal manera que reproduzca, sin brusquedades, el volumen lateral del casco en toda su extensión, desde las bordas a la quilla. Este trabajo, que parece muy difícil teóricamente, no lo es tanto en la practica y es fácil darse cuenta de ello, incluso antes de llevarlo adelante, si se considera que el conjunto formado por quilla cuadernas y cubierta, pone en nuestras manos un todo tan compacto casi como si trabajásemos con el método de casco macizo o casco de "pan y manteca", que todo aficionado conoce (¿?) El trabajo de dar forma definitiva al casco con estos métodos citados tiene mucho de modelado de escultor. Pues bien, de hecho, es el mismo trabajo que tiene que hacerse en nuestro caso, con la ventaja de que aquí lo único que es preciso modelar son los bordes o perfiles de las cuadernas; excepto naturalmente la cuaderna maestra, cuyos perfiles de la cara de proa y de popa son exactamente iguales. |
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Para este modelado puede trabajarse primero con una cuchilla para el desbastado y luego con una lima de hierro de grano basto, acabando con un trozo de lija, progresivamente más fina, pegada sobre un listón de madera, de tal forma que el conjunto sea como una lima plana de lija. Este mismo listón es el que, utilizado juiciosamente, nos guiará a propósito de la continuidad curva que tratamos de conseguir con el rebajado de los perfiles o bordes de las cuadernas. Sin embargo, la comprobación más eficaz de que esta parte del trabajo ha sido bien realizada, es coger una de las tracas que van a servir para forrar el casco y apoyándola en el borde de la cuaderna maestra a diferentes alturas, ir presentándola, curvándola hacia proa y hacia popa apoyándola sucesivamente sobre los bordes de las restantes cuadernas. De esta manera se verá si el ajustado de los bordes de las cuadernas (sobre todo de las más alejadas de la maestra) ha sido correcto.. Este es, por otra parte, poco más o menos, el método usado en la realidad por los maestros de ribera. Es preciso tener en cuenta que en esta fase de desbastado y afinado de los cantos de las cuadernas, cuando es preciso, simultáneamente, dar forma y continuidad a los tacos de madera maciza de proa y de popa de que se trata en el apartado siguiente. |
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